La soja es una de las commodities agrícolas más importantes del mundo. Es la mayor fuente de proteína en el mundo, parte integral de nuestras industrias cárnica, pesquera y láctea y un importante componente en muchos otros productos y combustibles.

Hoy, cientos de millones de personas en todo el mundo consumen carne, huevos, productos lácteos de animales alimentados con soja, e innumerables alimentos procesados contienen trazas de soja.

En los últimos 50 años, la superficie cultivada de soja aumentó diez veces, a más de un millón de kilómetros cuadrados, equivalente a la superficie total combinada de Francia, Alemania, Bélgica y los Países Bajos. Y no hay señales de que esta expansión vaya a detenerse: la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) sugiere que la producción de soja prácticamente se duplicará para 2050 (Fuente: WWF, El crecimiento de la soja: impacto y soluciones).

Por eso es de vital importancia que se minimicen los impactos ambientales y sociales de la producción de soja, y que todos los que trabajan en la cadena de abastecimiento de la soja se unan en esta transición hacia un futuro de producción de soja sustentable. Esto es sin deforestación, sin pérdida de hábitats valiosos, con condiciones laborales adecuadas y sin impactos negativos en las comunidades locales.

 

1 Fuente: SOPA
2 Fuente: WWF